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From its earliest encounters between people of all nations, Béxar became a mestizo community, a place where our humanity was transformed.

Geological time dwarfs human time, but the two are closely intertwined. For millennia San Pedro Springs have risen to the surface from a deep, purifying underground aquifer. These abundant waters once formed a swiftly flowing creek that sustained myriad indigenous peoples for 12,000 years before the Spanish arrived to establish a permanent settlement here in 1718. Following the settlement of families from Spain’s Canary Islands in 1731, land along San Pedro Creek was apportioned among them by royal land grants for farming and collective grazing.

Gradually a community of Spanish soldiers, civilians, indigenous, and diverse mestizo (mixed) residents developed along the creek. These early settlers would be joined, beginning in the 1820s, by colonists from the United States and Europe who came seeking land and opportunity in Texas, then still part of Mexico. The influx of new residents accelerated after Texas became an independent republic in 1836 and a state in 1845. San Antonio became a frontier community of many nations where Native Americans, Mexicans, Germans, French, Poles, Lebanese, Italians, and African Americans lived and worked side by side. Many of these communities mixed with others, and San Antonio became increasingly mestizo. But as other ethnic divides widened, San Pedro Creek would eventually become a boundary line between the emerging city’s Anglo and Mexican enclaves.

The neighborhood here on the creek’s upper reach was home to many Italian immigrants who sold produce and other traditional specialties at the nearby municipal market. Members of this vibrant community formed the Christopher Columbus Italian Society in 1890 and built San Francesco di Paola Church and the adjoining parish hall in 1927. Though much of this neighborhood was demolished when expressways were constructed beginning in the 1940s, this area along San Pedro Creek is considered to be the center of San Antonio’s Italian community.

Painting: Theodore Gentilz; Courtesy: Witte Museum, San Antonio.
Painting: Theodore Gentilz; Courtesy: Witte Museum, San Antonio.

Indigenous people hunted, fished, and camped along area streams for thousands of years before Spanish explorers arrived in the late 1600s. Camp of the Lipan depicts a similar scene outside of San Antonio in the late 19th century.

Courtesy: DRT Collection at Texas A&M University–San Antonio.
Courtesy: DRT Collection at Texas A&M University–San Antonio.

Large numbers of European immigrants arrived in San Antonio in the mid-to-late 1800s seeking new opportunities. Many settled along and near San Pedro Creek including French artist Theodore Gentilz and his wife Marie, seen here in front of their home on North Flores Street just east of the creek.

Courtesy: Marilyn Magaro, San Antonio.
Courtesy: Marilyn Magaro, San Antonio.

Italian merchants operated stores nearby and sold vegetables and other goods at San Antonio’s municipal market, a short distance south of here.

Courtesy: DRT Collection at Texas A&M University–San Antonio.
Courtesy: DRT Collection at Texas A&M University–San Antonio.

In the 1800s the main thoroughfare west of the creek was Laredo Street, and the area became informally known as Laredito. La Esparanza Grocery No. 3 near San Pedro Creek on North Laredo Street was typical of the small businesses operated by the area’s residents.

Desde los primeros encuentros entre personas de diferentes naciones, Bèxar se convirtió en una comunidad mestiza, un lugar donde nuestra humanidad se transformó.

El tiempo de los humanos es una fracción mínima del tiempo geológico, pero los dos están estrechamente entrelazados. Durante milenios, los Manantiales San Pedro (San Pedro Springs) han brotado a la superficie desde un acuífero subterráneo, profundo y purificador. Estas aguas abundantes una vez formaron un arroyo de flujo rápido que sostuvo la miríada de pueblos nativos durante 12,000 años antes de que los españoles llegaran a establecer un asentamiento permanente aquí en 1718. Tras el asentamiento de las familias de las Islas Canarias de España en 1731, la tierra a lo largo del Arroyo San Pedro se repartió entre ellos mediante concesiones reales de estos terrenos para la agricultura y el pastoreo colectivo.

Poco a poco, se desarrolló a lo largo del arroyo, una comunidad de soldados españoles, civiles, nativos y diversos residentes mestizos (mixtos). A estos primeros colonos se le unirían, a partir de la década de 1820, colonos de los Estados Unidos y Europa que vinieron a Texas en busca de tierras y oportunidades, cuando aún formaba parte de México. La afluencia de nuevos residentes se aceleró después de que Texas se convirtió en una república independiente en 1836 y un estado en 1845. San Antonio se convirtió en una comunidad fronteriza de muchas naciones, donde los nativos americanos, los de origen mexicano, alemán, francés, polaco, libanes, italiano y afroamericano vivían y trabajaban lado a lado. Muchas de estas comunidades se mezclaron con otras y San Antonio se hizo cada vez más mestizo. Pero a medida que otras divisiones étnicas se hicieron más profundas, eventualmente el Arroyo San Pedro se convertiría en una línea fronteriza entre los emergentes enclaves anglos y mexicanos.

El vecindario aquí, en el sector de clase alta del arroyo, era el hogar de muchos inmigrantes italianos que vendían productos y otras especialidades tradicionales en el mercado municipal cercano. Los miembros de esta vibrante comunidad formaron la Sociedad Italiana Cristóbal Colón en 1890 y construyeron la Iglesia de San Francesco di Paola y el salón parroquial contiguo en 1927. Aunque gran parte de este vecindario fue demolido cuando se construyeron autopistas a partir de la década de 1940, esta zona a lo largo del Arroyo San Pedro se considera el centro de la comunidad italiana de San Antonio.

Painting: Theodore Gentilz; Courtesy: Witte Museum, San Antonio.
Painting: Theodore Gentilz; Courtesy: Witte Museum, San Antonio.

Los indígenas cazaron, pescaron y acamparon a lo largo de estos arroyos durante miles de años antes que los exploradores españoles llegaran a fines del siglo XVII. Camp of the Lipan representa una escena similar fuera de San Antonio a finales del siglo XIX.

Courtesy: DRT Collection at Texas A&M University–San Antonio.
Courtesy: DRT Collection at Texas A&M University–San Antonio.

Un gran número de inmigrantes europeos llegaron a San Antonio a mediados y finales de los 1800 en busca de nuevas oportunidades. Muchos se establecieron a lo largo y cerca del Arroyo San Pedro, incluyendo el artista francés Theodore Gentilz y su esposa Marie, que se ven aquí frente a su casa en la calle North Flores, justo al este del arroyo.

Courtesy: Marilyn Magaro, San Antonio.
Courtesy: Marilyn Magaro, San Antonio.

Los comerciantes italianos operaban las tiendas de la comunidad y vendían verduras y otras mercancías en el mercado municipal de San Antonio, a corta distancia de aquí, hacia el sur.

Courtesy: DRT Collection at Texas A&M University–San Antonio.
Courtesy: DRT Collection at Texas A&M University–San Antonio.

En los años 1800, la calle principal al oeste del arroyo era la calle Laredo, y ese sector era conocido informalmente como Laredito. La Esperanza No. 3, ubicada en North Laredo y cerca del Arroyo San Pedro, era un ejemplo típico de los pequeños negocios operados por los residentes del área.

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